Un aprendiz, un buscador. Un guerrero y un rey.
Soy Hernán, un padre, un esposo, un enamorado, un compañero, un conversador.Un hombre de 42 años, un argentino y a la vez un ciudadano del mundo.
Soy una transformación, una química que busca con otros ser un componente de algo nuevo. Un bailaor que quiere aprender la danza con otro, la danza que creemos juntos.
Una parte de algo, de alma, que busca el país que otros reciban y puedan ser juntos conmigo.Un buscador del círculo sagrado y eterno que nos funda y nos regrese a la unidad sagrada de donde provenimos. El camino a casa.
Tal vez un instigador, uno que se anima a proponer eso, a jugar, a inventar vivir nuevos mundos.
Esto escribí en el taller, haciendo el ejercicio que proponía a otros. Dejándome llevar por lo que salga en el momento.
Aún sabiendo que observaría “hechos” en los relatos, porque normalmente eso miramos en las presentaciones, los currículums, en lo que nombramos de nosotros. Mientras escribía recordaba: “tengo que poner hechos”. Pero me duraba poco. La cabeza se me iba para otro lado, a tierras de otro vuelo, a otros modos de leer mi propia vida.
Será que la estaba pasando bien, feliz, expandido, lleno de horizontes, cabalgando a las conquistas que se presenten.
Me leo y recuerdo que este día sentía que era parte del mundo, y que los que estaban conmigo eran parte mía. Esto de los no límites en el alma, de que somos otro juntos, de que el alma no es algo individual, sino compartido. Momentos de encontrar “mi lugar en el mundo”. Tanto deambular y buscarlo, no estaba en un sitio físico de un país o una región, o una buena casa de alquiler, sino en otro ser humano que me recibiera con el alma un poco abierta, y pudiera quedarme un rato…
Y no hacían falta tantos en el taller para que esto pase. Hay medidas del marketing, de los resultados que elegimos para medir si tenemos o no éxito que están completamente ciegas. ¿Dónde se leen estos resultados?
Gracias por ese día compartido, y por los que están lejos, que siguen siendo una casa de mi alma, que seguiremos de esta parte haciendo lo que se pueda para que crezca este “patrimonio inmobiliario” (mientras no me los graven con ningún impuesto).
Soy………………………………¿soy?
Soy la que os abraza y os recibe, soy para dejarme abrazar y para que me recibáis porque tengo la creencia de que en nuestro abrazo nos definimos.
Soy madre y soy hija, y amante y esposa, soy mujer, soy 40 años ya y 40 años todavía, soy hermana y compañera
Soy para amar y ser amada; soy lo que siento en el cuerpo y se me sale por el alma; soy la que teme y la que vence; la que huye y la que se queda; soy la que sabe y la que aprende; soy la que camina y se para, soy la que siente el miedo y lo respeta, soy riendo y llorando, soy acertando y errando. Soy….¿soy?
Soy porque quiero ser y porque quiero estar y reivindico la fuerza de los que caminan juntos y de los que caminan separados.
Soy porque quiero sentir, porque quiero sentiros y así sentirme. Soy porque me ofrezco y porque os demando.
Soy porque fui y porque quiero seguir siendo.
Insisto en agradeceros el calor y el frío.