Niña de arena II
Todavía tengo tiempo de mirar a mi niña de arena…La miro para encontrar respuestas, aún hoy desconozco su nombre y sólo intuyo el mundo del que viene.
Miro su cara de noche con dos grandes lunas; miro su boca llena de estrellas blancas, de allí manan palabras españolas en cataratas del norte de Africa que como estrellas fugaces encienden el cielo y me muestran desnuda toda la vergüenza.
Miro sus pies que andaron caminos de arena y sus largas piernas que los acompañaron me hablan de soledad y de alegría, y de injusticia y de sabiduría, y de rencor y de valor; la miro y busco respuestas y busco…Todavía tengo tiempo de mirarla y la miro para encontrar respuestas, y uno mis manos a sus manos de mármol y juntas, escribimos con caricias el único lenguaje que nos une, no necesitamos de ojos como lunas, ni dientes como estrellas; y juntas, trazo a trazo, vamos echando arena sobre todas las vergüenzas.
¡Ay mi niña de Sáhara!, niña sin nombre y sin tierra que ha instalado su haima en mi alma; que como dueña, se ha bebido mi agua y me ha dejado seca como desierto, niña que me alimenta con silencio y me ha hinchado de hambre la barriga como interrogante y en mis ojos sólo ha dejado el punto de la admiración como único sol en horizonte.
¡Ay!, mi niña de arena, de arena, de arena…
Mi niña de arena todavía tiene tiempo de mirarme y con su mirada me desnude y me cubra de preguntas y me salgan los acentos por doquier y se me llenen los bolsillos de comillas y finalmente, … finalmente,… deseo que una sus manos a las mías y juntas dibujemos con caricias el único lenguaje que nos una.
Un beso Silvia Brun Aznar
Tengo una niña de arena
Tengo una niña de arena en casa. Piel de arena oscura, ojos profundos del Sahara, manos de marmol frío; tengo una niña de arena en casa y se cuela entre mis ojos y se cae entre mis dedos y no la sujeto y no se deja aguantar.
Y como la arena en tormenta se agita y te tapa y te enguye entera y nada queda, ni cuerpo ni alma; y después sobre los restos, así menuda, deshecha, queda mi niña de arena.
Su risa es dunas y su cuerpo habla de caminar caminos de arena, cuerpo esbelto de arena oscura; grita su boca sonidos que no entiendo y ríe arena sola su voz.
Y mi niña de arena cunde y parece que se va, pero está en los rincones de mi casa y en los bolsillos de mi pantalón, y hay restos de ella sobre mis hijos, y parece que se ha ido y en un momento la ves erguida en castillo de arena aguantando el chaparrón de agua que la hace reir y jugar.
Tiene manos de maga mi niña de arena, en un momento todo lo deshace y en otro, todo lo construye, puentes de comunicación, fuentes de agua, risas que fluyen y arco iris verdes de esperanza.
Mi niña de arena, aún no tiene un nombre en mi tierra, porque muchas veces no responde y se me rompen los puentes que antes vi y se me deshacen las ideas y pienso si eran espejismos de desierto que me ha regalado y le miro en sus ojos, pero no veo los puentes y luego abre su boca grande y por fin, al fondo percibo la inmensidad que nos separa.
Mi niña se arena en su casa se llama Fatimetu, aquí ha perdido el nombre y se ha convertido en mi niña del Sáhara con arena roja en su pelo.
Besos a todos.
Silvia Brun Aznar
tu niña de arena es tan creiblemente real
que la siento muy cercana…..
quizá todas tenemos cerca una niña de arena
cariños
fabianna
Niña de arena II
Todavía tengo tiempo de mirar a mi niña de arena…La miro para encontrar respuestas, aún hoy desconozco su nombre y sólo intuyo el mundo del que viene.
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Miro su cara de noche con dos grandes lunas; miro su boca llena de estrellas blancas, de allí manan palabras españolas en cataratas del norte de Africa que como estrellas fugaces encienden el cielo y me muestran desnuda toda la vergüenza.
Miro sus pies que andaron caminos de arena y sus largas piernas que los acompañaron me hablan de soledad y de alegría, y de injusticia y de sabiduría, y de rencor y de valor; la miro y busco respuestas y busco…
Todavía tengo tiempo de mirarla y la miro para encontrar respuestas, y uno mis manos a sus manos de mármol y juntas, escribimos con caricias el único lenguaje que nos une, no necesitamos de ojos como lunas, ni dientes como estrellas; y juntas, trazo a trazo, vamos echando arena sobre todas las vergüenzas.
¡Ay mi niña de Sáhara!, niña sin nombre y sin tierra que ha instalado su haima en mi alma; que como dueña, se ha bebido mi agua y me ha dejado seca como desierto, niña que me alimenta con silencio y me ha hinchado de hambre la barriga como interrogante y en mis ojos sólo ha dejado el punto de la admiración como único sol en horizonte.
¡Ay!, mi niña de arena, de arena, de arena…
Mi niña de arena todavía tiene tiempo de mirarme y con su mirada me desnude y me cubra de preguntas y me salgan los acentos por doquier y se me llenen los bolsillos de comillas y finalmente, … finalmente,… deseo que una sus manos a las mías y juntas dibujemos con caricias el único lenguaje que nos una.
Un beso
Me uno de nuevo a reflexiones que nacen de un e mail, un hombre desde muy lejos contesta un mensaje diciéndome “un beso”…Un beso, uno y no más, uno y nada más…
Después pienso en las veces que me he despedido de la misma manera, “un beso” acabo; y es que tal vez la fábrica de besos se declaró en huelga, en España al menos nos damos dos, en Suiza tres y en algunos lugares de Francia hasta cuatro…Y después están los que se abrazan o los que por las misma, no se abrazan nunca y sólo se palmetean la espalda…
Tal vez un beso sea suficiente si uno piensa todo el mecanismo que se pone en marcha, 30 elementos anatómicos, 5 pares craneales nerviosos, papilas gustativas, olfatos, 40000 microorganismos que pasan de un lugar a otro, por no explicar que besarse mejora el aliento (algo pasa con el ph) y pone en marcha no sé qué numero de hormonas del bienestar…
Y después cuántos tipos de besos hay… humedos y pegagosos de niño comiendo caramelo, con aroma a ajo después de una comida, besos de tabaco, besos con lengua, besos con labios gruesos que parece que te besan 10 a la vez, besos de monja, besos en silencio, besos en suspiro, besos escondidos, beso de traición,…
El que te envía “un beso” en un email, ¿qué beso elegirá?, ¿el que deseo para mí?, ¿el que debió darme antes de que marchara?, ¿el que nunca me dieron? o ¿el que me unió a un hombre para siempre?
Pocas veces me despido en un abrazo, y responde a lo poco que me gusta que me abracen; el abrazo es uno de los mejores recursos no verbales dicen, se compromete todo el cuerpo, ¡todo el cuerpo!, ¿y quién puede comprometerse todo?, ¿qué flujo de emociones se enlazan en el abrazo?, además de oxitocinas, dopaminas, serotoninas,…Abrazos de amigos, de madre, de hermanos, de novios, de amantes, abrazos de despedidas y reencuentros, abrazos de oso, abrazos sin salsa, abrazos bajo una manta, abrazos a la luz y en la oscuridad,…
Cuando nos despedimos en “un abrazo”, o en “un beso” o en un “todo junto y a la vez”, ¿que significamos?, ¿qué damos?, ¿qué recibe el futuro dueño?
Tal vez en este momento de crisis mundial, despedirse con un beso o un abrazo sea lo que debe ser, lo justito, lo decente, uno y no más, uno y nada más en ello…
O, tal vez en este momento de crisis mundial debamos poner a trabajar todas nuestras glándulas, pituitarias, pineales, olfativas,… y nos pongamos a regalar abrazos para los que no tuvieron o no los quisieron cuando se les ofreció, y besos, besos de todos los gustos y sabores para que no sólo las hormonas viajen a través del cuerpo, que los besos y los abrazos se expresen fuera y baile la imaginación a un nuevo son inventado entre notas de roces y amor.
Qué hermoso!…sí, yo también tuve niñas de arena. Mis tres niñas de arena, fueron y son mis cristales.
Hoy a los cincuenta y un años tengo una nieta que todo lo dice con sus ojitos azules de miel y su sonrisa clara que entibia el alma de quien se acerca a saludarla. Ya no sé si llamarla de arena..diría una niña de luz…a quien Dios le otorgó la Gracia de seguir conectada al Cielo…Ah!, y un nieto de cinco añitos que es un resplandor de Alegría Y Ganas.
A veces cuando los miro me quedó sin palabras, absorta en mi…contemplando la belleza del rostro que algun día imaginé….
Y sí… mis cinco hijos y mis dos nietos son el “Himno” de mi “Libertad”. Cuando las puertas de la Vida se me cerraban, aparecieron ellos cantandole al Amor de Los Amores…Fué sin querer, fue sencillo, fue deseando y soñando que el “Despertar” llegaría algún día para Todos y Cada Uno de Nuestros Niños…No fué difícil, aunque así lo vean a mi alrededor y se pregunten cómo desde mi fragilidad corporal pude hacerlo…Fueron las Ganas de Seguir. Fue Jesús que siempre estuvo a mi lado. Fue mi Quietud, ante lo inesperado y… fué el fántástico “susurro de Dios” que como brizna suave callaba mi enojo y mi ira cuando me decían que ya era tiempo de regresar.
Desde mi humildad los saludo y emocionada les digo: “Celebro este encuentro”….
Cuando mis ojos callaron las distancias….
Cuando nació mi hijo, hace catorce años, mis ojos elevaron plegarias al cielo en agradecimiento por ese niño que había sobrevivido a la tempestad de una enfermedad crónica que yo, su mamá, padecía; y por la que los médicos no aseguraban la sobrevida nuestra.
Unidos al ritmo del látido, dijimos juntos: sí … que podíamos, aceptando el reto, aunque el mundo nos gritaba alrededor que no.
Y pudimos…nacíó él y sobreviví yo; despues de un largo debate con la muerte, me sobrepuse. Enceguecida de amor creí que el Mundo me aplaudia.
No fue asi… mi hijo es un niño “Cristal”. Solo puede mirar a traves de los pájaros, animales y flores: corre por el parque, salta … y tambien molesta, claro, sus hermanos no comprenden cómo no acepta límites y sus razones van mas allá de los sueños…
La otra tarde, mirándome a los ojos, me dijo: -mami, Calima (su yegua de salto) tiene los ojitos santos-…Yo le respondí: – por qué?-, a lo que sin dudarlo contestó: -tiene dos palomitas en sus ojos- y dándose vuelta giró hacia el parque echando a andar entre las plantas y los perros…
Quedé en silencio, recordando parte del camino andado con cinco niños. Me pregunté qué tan malo era sentir el aire puro de las mañanas en las mejillas, saltar y brincar aunque el mundo nos indique lo contrario … Pensé en mi niñas, en mi otro hijo, en mi misma… reconociendo que “Vale la pena Vivir” a pesar de la distancia que este mundo nos pone cuando brincamos al son del Universo…
No sé si se entienda…. son palabras de “madre”, sin códigos, más que el amor.
Solo quiero, que este mundo sepa, que existe otro, mucho más bello, al que tenemos acceso cuando observamos el día con los ojos del alma…
Que … que nada… que me emociona pensar que existe gente que llora por las lágrimas de otros….
Gracias por estar ahí y permitirme acceder a este regalo de voces ….gracias.